Adiós a José Aburto 13 de septiembre 2024

Estación 1: Invocación – Silencio como origen

En el umbral de toda escucha, el silencio nos convoca a la presencia. Cada pausa es un espacio donde nace la nada fecunda. Abre tus sentidos: lo no dicho ya vibra.

 

Estación 2: Meditación I – Memoria herida

La memoria duele y sana a la vez. Cada eco del ayer nos devuelve a lo amado y perdido. Escucha el susurro que habita en el recuerdo.

 

Estación 3: Meditación II – Exilio y resistencia

El exilio rompe raíces pero cultiva alas interiores. En el crisol del desarraigo se forja la dignidad. Que cada nota sea un estandarte de libertad.

Estación 4: Meditación III – Luz en la oscuridad

En la noche más densa nace la chispa divina. La ternura de lo diminuto revela horizontes infinitos. Deja que la luz interna te guíe.

 

Estación 5: Meditación IV – Reconciliación

La reconciliación florece donde el rencor se rinde. En el eco de la belleza hallamos perdón y futuro. Entrega el pasado a la música que sana.

Estación 6: Meditación V – Testimonio

Cada acorde es un testigo del dolor silenciado. La palabra musical alza la voz por quienes no pueden. Que tu escucha sea un acto de justicia.

Estación 7: Meditación VI – Transfiguración

El alma se refleja en la armonía perfecta. Cada repetición es un portal hacia lo eterno. Permite que tu ser se disuelva en el infinito.

Estación 8: Conclusión – Bendición del camino

La esperanza no es un punto final sino el aliento que sostiene el trayecto. Llevamos esta huella sonora como bendición en la marcha.

 

El 13 de septiembre de 2024 a las 08:15 de la mañana a sus 94 años nos dejó José Aburto después de haber cumplido anos el 8 de septiembre. Fue vigilante de la primaria del colegio Centroamérica de Granada. Dejó la Compañía de Jesús un tiempo después pero desde la celebración de los 50 años de nuestra Promoción del 60 se unió a nuestro grupo y contribuyó con mucha regularidad a nuestras discusiones. Su formación sólida humanística nos sirvió de una gran enseñanza y aprendimos de el hasta el final de su vida. Gracias especialmente a la amistad con Armando Calonje y del intercambio entre ellos que compartieron con algunos amigos nos beneficiamos de su fuerza emocional.
Como ejemplo de ello recordemos parte de la correspondencia unos mese antes de morir

Jueves Santo 2024

La Resurrección (la chispa divina) no sólo está más allá de nuestro esfuerzo, sino que incluso está más allá de nuestra visión (está oscurecida y distorcionada). En la vida logramos ver sólo una pequeña fracción de la magnífica empresa que es la obra de Dios.
Nada de lo que hacemos es completo, lo cual nos dice que la obra de Dios está más allá de nosotros. Ninguna declaración dice todo lo que se podría decir. Ninguna oración expresa plenamente nuestra fe. Ningún conjunto de metas y objetivos lo incluye todo.
— De eso se trata —
El apóstol siembra la semilla que germinará en el futuro. Pone la base que requerirá un mayor desarrollo. No puede hacerlo todo, y al darse cuenta de eso experimenta una sensación de liberación. Esto le permite hacer algo, podría estar incompleto, pero es un comienzo, un paso en el camino, una oportunidad para que la Gracia de Dios entre y haga el resto. Es posible que nunca vea el resultado final. Esa es la diferencia entre el Maestro constructor y el apóstol. El apóstol, no es Maestro.Hoy Jueves Santo, celebramos el milagro incomprensible, por el cual el apóstol se convierte en Maestro. El Maestro, en un gesto de humildad suprema, lava (purifica) los pies del apóstol y luego, en una Comunión imposible de imaginar, el Maestro convierte al apóstol en su propio ser divino.
Por eso, el apóstol puede exclamar: «Todo lo puedo en aquel que me conforta» «Ya no vivo yo, sino es el Maestro (la Resurrección) quien vive en mí».

19 de Julio se despidió de nosotros

Por lo que a mí se refiere, la noticia es buena. Si bien podría considerarse como mala para otros. El cáncer ha invadido mis huesos de manera que sólo podría combatirse con medios extraordinarios, invasivos y posiblemente inútiles.
Mi oficio ahora, de acuerdo con el oncólogo, es manejar el dolor lo mejor que pueda. Estoy en servicio Paliativo, que de hecho es la antesala del Hospicio.
Si notan mi ausencia en estos caminos electrónicos, es porque estoy siguiendo el camino del «old soldier that never dies, just fades away».
Que abunden en paz y felicidad.
Un abrazo fraternal, José Aburto.

Que maravillosa lección nos das José! Me uno al grupo de los que piensa que es una buena noticia. Tenemos la suerte de creer en Jesús y que nuestras mentes permanecen intactas, alertas y nuestros espíritus fuerte. He vivido con Sandra esta fase que te ha tocado y ahora sé que Jesús estaba entonces conmigo aunque como San Agustín no lo sabía pero si sé que dirigió bien los cuidados paliativos y Sandra. Con Jorge Manrique:
-«No gastemos tiempo ya en esta vida mezquina,
por tal modo que mi voluntad está conforme con la divina para todo;
y consiento en mi morir con voluntad placentera, clara y pura,
que querer hombre vivir cuando Dios quiere que muera,
es locura y es precisamente el final de las coplas lo que me alentó a vivir:
…… dio el alma a quien se la dio, el cual la ponga en el cielo en su gloria,
y aunque la vida perdio, nos dejó harto consuelo su memoria.
No sé si nos vamos antes que vos José pero lo poco que nos queda serán de una felicidad interna sabiendo que tenemos un amigo que es consciente de nuestra mortalidad y sin aspavientos nos invita a aceptar nuestro destino.

In the proces of fading away you keep us guiding our lives and we are extremely grateful for that and  will accompany you day and night.
-«….but I still remember the refrain of one of the most popular barrack ballads of that day which proclaimed most proudly that «old soldiers never die; they just fade away.» And like the old soldier of that ballad, I now close my military career and just fade away, an old soldier who tried to do his duty as God gave him the light to see that duty.» General Douglas MacArthur in his April 19, 1951
Querido José:
En tu segunda patria también el General MacArthur cuando se despidió de su vida activa de militar añadió a esta balada inglesa de los soldados otra frase que se puede aplicar a vos y Dios nos ilumine para seguir tu ejemplo-«un viejo soldado que intentó cumplir con su deber mientras Dios le daba la luz para ver ese deber».
Hace poco he descubierto la gran labor de gigante que el jesuita italiano Matteo Ricci en el Siglo XVI realizó en el intercambio cultural y científico entre Pekín y Roma. Me había quedado con la vida De Francisco Javier que después de su obra en el sur del Japón murió a las puertas de China deseando entrar a seguir su misión. Las historiadoras gemelas las hermanas Lara me han abierto los ojos en su libro sobre Ignacio y la Compañía. Del Castillo a la Misión.
Ricci escribió otras estrofas para hacernos reflexionar:
-«Si ansías cosas fuera de ti nunca conseguirás lo que buscas.
¿Por qué no poner en orden el corazón y hallar la paz en la propia ladera?
Autores antiguos y nuevos por igual dan este consejo: no aporta ninguna ventaja vagabundear en el exterior, mantén el corazón en el interior, porque esto comporta el beneficio.»
Esto me ha dado la fuerza para interrumpir tu proceso paliativo porque tus sublimes y generosos deseos que abunden en paz y felicidad se entienden cuando ponemos en orden nuestro corazón y aceptamos esta luz mientras Dios nos siga iluminando. Como buen jesuita José sigues la tradición de los gigantes del siglo de oro de la Compañía tan necesarios en este mundo tan complejo. Qué tus deseos se cumplan en los que nos consideramos tus seguidores y especialmente. Armando tenga la fuerza para para seguir gozando de su inspiración que nos enriquece a todos.
Un abrazo fraternal, Amado Salvador

A raíz de la muerte de un ser querido

Cuatro libros atribuye la Biblia al rey Salomón, y en ellos desarrolla una odisea teológica de los conocimientos que él adquirió a lo largo de su vida:

En Proverbios, Salomón descubre la sabiduría humana. Sabiduría que convive con la prudencia y es amiga de la reflexión. Esa sabiduría es buena para tener éxito en las empresas temporales.

En Eclesiastés, Salomón se convierte en un hombre pesimista: ¿Para qué sirve el éxito en las empresas temporales si la muerte acaba con todo?

En el Cantar de los Cantares, Salomón se enamora apasionadamente de su novia Sulamita. Experimenta en carne propia que el amor es más fuerte que la muerte: «Sus flechas son dardos de fuego, como llama divina. No apagarán el amor ni lo ahogarán océanos ni ríos.»

En Sabiduría, Salomón adquiere inmortalidad cuando se enamora definitivamente de la Sabiduría, porque ella: «Es un reflejo de la luz eterna, un espejo limpio de la actividad de Dios, una imagen de su perfecta bondad.»

Esa misma Sabiduría hace dos mil años vino a nuestro mundo y desde entonces habita entre nosotros y da inmortalidad a quien se enamora de ella. 

La odisea de Salomón, es prototipo de la odisea de todo ser humano. Los que iniciamos nuestra travesía en el CCA de Granada, llevamos al menos en lo recóndito de nuestra memoria una idea de lo que es esa odisea. 

Por eso, al encontrarnos frente a la muerte la vemos bajo el reflejo de la Sabiduría eterna donde el amor es más fuerte que la muerte.  

Y cuando despedimos con dolor a nuestros seres queridos, sabemos que océanos y ríos no apagarán el amor. José Aburto 26 de Marzo de 2022

Estación Meditativa

Los Dos Leones: Custodios de la Dignidad Humana en Tiempos de Revolución

León XIII (1891) — León XIV (2026)

Antífona inicial

«El misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado»
(Gaudium et spes, 22)

 

I. Dos épocas, un mismo temblor

En 1891, León XIII contempló el mundo desgarrado por la Revolución Industrial: fábricas humeantes, jornadas inhumanas, familias rotas, obreros sin derechos.
En 2026, León XIV contempla otro temblor: la Revolución Algorítmica, donde la inteligencia artificial penetra decisiones, imaginarios y estructuras de poder.

Ambos escuchan el clamor del ser humano amenazado.
Ambos responden con la misma certeza:
la dignidad no se negocia, se custodia.

II. León XIII: el pastor que vio nacer al trabajador moderno

En la noche más dSu mente tomista, ordenada y luminosa, le permitió leer la historia como un sistema moral.
En Rerum novarum defendió al obrero cuando nadie lo hacía.
Proclamó que el trabajo es acto de persona, no mercancía.
Y abrió el camino de la Doctrina Social de la Iglesia.

San Agustín lo habría reconocido:
«Ama y haz lo que quieras» — porque el amor ordena lo que el poder desordena.

 

III. León XIV: el pastor matemático ante la era algorítmica

 

Formado en matemáticas y ciencias computacionales, León XIV comprende desde dentro la lógica de la IA:
sus límites, sus sesgos, su poder, su fascinación.

Por eso advierte:

«La tecnología no es neutral: toma el rostro de quien la concibe, la financia y la utiliza»
(Magnifica Humanitas, 9)

Su mirada agustiniana le impide absolutizar la técnica.
Su mente matemática le impide demonizarla.
Su corazón pastoral le exige discernirla.

Como Santo Tomás enseñaba:
«La gracia no destruye la naturaleza, sino que la perfecciona».
Así también la técnica: iluminada por la gracia, puede servir al bien.

IV. Dos guardianes ante dos torres

 

León XIII vio la tentación de una Babel industrial:
la idolatría del capital, la uniformidad del trabajo sin alma.

León XIV ve la tentación de una Babel digital:
la reducción del ser humano a datos, la homogeneización algorítmica, el poder privado sin rostro.

Ambos responden con la misma imagen bíblica:
no construir torres que desafían a Dios, sino reconstruir Jerusalén,
donde cada persona tiene un tramo de muralla que custodiar.

V. La sabiduría de los Padres que los sostienen

 

San Agustín

«Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti».
Ambos Papas ven que la técnica —industrial o digital— no puede calmar esa inquietud.

Santo Tomás de Aquino

«La persona es lo más perfecto de toda la naturaleza».
Ambos Papas recuerdan que ninguna máquina puede superar la grandeza de un corazón humano.

VI. Oración final

 

Señor Jesucristo,
que en cada época suscitas pastores capaces de leer los signos de los tiempos,
te damos gracias por León XIII y León XIV,
guardianes de la dignidad humana
ante las revoluciones que quisieron reducir al hombre
a fuerza de trabajo o a dato calculable.

Concédenos, como ellos,
la valentía de discernir,
la sabiduría de custodiar,
y la ternura de servir.

Haznos constructores de Jerusalén,
no arquitectos de Babel.
Amén.