Feliz Año y Felices Reyes

Estación 1: Invocación – Silencio como origen

En el umbral de toda escucha, el silencio nos convoca a la presencia. Cada pausa es un espacio donde nace la nada fecunda. Abre tus sentidos: lo no dicho ya vibra.

 

Estación 2: Meditación I – Memoria herida

La memoria duele y sana a la vez. Cada eco del ayer nos devuelve a lo amado y perdido. Escucha el susurro que habita en el recuerdo.

 

Estación 3: Meditación II – Exilio y resistencia

El exilio rompe raíces pero cultiva alas interiores. En el crisol del desarraigo se forja la dignidad. Que cada nota sea un estandarte de libertad.

Estación 4: Meditación III – Luz en la oscuridad

En la noche más densa nace la chispa divina. La ternura de lo diminuto revela horizontes infinitos. Deja que la luz interna te guíe.

 

Estación 5: Meditación IV – Reconciliación

La reconciliación florece donde el rencor se rinde. En el eco de la belleza hallamos perdón y futuro. Entrega el pasado a la música que sana.

Estación 6: Meditación V – Testimonio

Cada acorde es un testigo del dolor silenciado. La palabra musical alza la voz por quienes no pueden. Que tu escucha sea un acto de justicia.

Estación 7: Meditación VI – Transfiguración

El alma se refleja en la armonía perfecta. Cada repetición es un portal hacia lo eterno. Permite que tu ser se disuelva en el infinito.

Estación 8: Conclusión – Bendición del camino

La esperanza no es un punto final sino el aliento que sostiene el trayecto. Llevamos esta huella sonora como bendición en la marcha.

 

Las felicitaciones que siguen con su mensaje entero las quiero compartir con los compañeros de nuestra promoción Gilberto Robelo porque van de lo personal y privado de una gran amiga Madrileña a una dimensión amplia de historia, de valores que si bien es cierto son de época pasada de Madrid son también de valores imborrables, por ello queridos compañeros disfrutad el estilo y el valor de alguien que no se doblega ante una enfermedad terrible y que conserva el valor de sus tradiciones:

Cristina Fuertes – Planas Aleix

FELIZ AÑO Y FELICES REYES

Madrid 5 de diciembre de 2019

El año ha finalizado. Me dieron unos cuantos días más de descanso de quimio por primera vez en un año y me he sentido progresivamente mejor. Lo que pasa es que lo bueno se acaba pronto y el 2 de enero, como un cordero degollado, reinicié el tratamiento. Pero la lectura debe ser positiva. Si me dieron unos días más es porque las cosas no han empeorado y además lo he disfrutado, así que bien. Navidades tranquilas, familiares, disfrutando de amigos, de mi Parsifal que ya, en lugar de un gato, parece el corderillo de Norit, todo dulzura y pelotilleo para sacar golosinas a todas horas.

Os deseo un feliz año a todos, que se cumplan todos vuestros deseos.

Yo os adelanto mis próximos proyectos. Mi libro ya ha sido publicado, lo están distribuyendo en librerías. Quienes lo han leído les ha gustado mucho, de lo que me alegro mucho, ya que ha supuesto un gran esfuerzo y está muy bien documentado. Es una visión de España en un periodo, teniendo como fondo la historia de mi abuelo paterno. Era una asignatura pendiente para que ningún indocumentado pudiera decir más que era franquista (ni siquiera le conoció), ni golpista, ni que le tenían que quitar las calles a su nombre, que están perfectamente justificadas. Y todo esto probado con documentos oficiales que he tenido que ir buscando y pedir permiso para publicarlos. Trabajo arduo pero conseguido y sin tener que hablar de Franco para nada. Esa es otra época que mi abuelo no vivió. El 6 de febrero haré la presentación en la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España.

Ahora estoy terminando la conferencia que impartiré sobre Emília Pardo Bazán en la Real Academia y llevo bastante tiempo con ello, que es apasionante.

El 7 de febrero nos vamos de nuevo a Tierra Santa. Por cuarta vez. He estado en marzo de 2018 como sabéis pero retorno. Poder estar por allí, respirar ese aire, beber a traguitos tanta espiritualidad. Y la gran Jerusalén a tu alcance, la ciudad más enigmática, ecléctica y hermosa, por diferente, que conozco. Visitar los lugares santos, entrar en la Iglesia del Santo Sepulcro, siempre con la misma sacudida, las mismas emociones. Es algo inenarrable, sólo puede vivirse. Tanta quimio me ha afectado la columna vertebral que ha degenerado mucho y tengo dos hernias discales en la L 2 y la L 3. De ahí me vienen tantos dolores de ciática desde hace más de 6 meses, a ver si no me dan mucho la lata. Lo bueno es que en esas circunstancias me crezco y aguanto bastante bien, por lo menos hasta ahora ha sido siempre. De modo que presento el libro y al día siguiente me marcho de viaje. Ya se lo he dicho a mi oncóloga, la principal cómplice de mis escapadas.

No quiero, como siempre, no hacer alusión a nuestros Reyes Magos, la ilusión de niños y mayores. Nuestras tradiciones. Que no falten. Un pueblo al que le amputan sus tradiciones es desmemoriado y sin personalidad. Que no falten sus copitas de licor, algunos turrones y mazapanes para que descansen un poco.

Entretanto espero la llegada de mi nieto prevista para cualquier momento. Ya me convierto en abuelita cebolleta y presumiré a tope. Ya no habrá quién me aguante. El mejor regalo de Reyes.

Poco a poco van sucediendo cosas buenas y menos buenas, como la vida misma, pero hay tanto que agradecer y disfrutar que lo mejor es paladearlo lentamente.

Lo dicho, feliz año y felices Reyes. Os dejo la imagen del ejemplar de mi libro para que veáis que el que la sigue la consigue, siempre con la ayuda de los que me echan los cables desde arriba.

Un abrazo fuerte

A continuación el abuelo de Cristina un mártir de Paracuellos y ya les escribiré más cuando lea el libro

Estación Meditativa

Los Dos Leones: Custodios de la Dignidad Humana en Tiempos de Revolución

León XIII (1891) — León XIV (2026)

Antífona inicial

«El misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado»
(Gaudium et spes, 22)

 

I. Dos épocas, un mismo temblor

En 1891, León XIII contempló el mundo desgarrado por la Revolución Industrial: fábricas humeantes, jornadas inhumanas, familias rotas, obreros sin derechos.
En 2026, León XIV contempla otro temblor: la Revolución Algorítmica, donde la inteligencia artificial penetra decisiones, imaginarios y estructuras de poder.

Ambos escuchan el clamor del ser humano amenazado.
Ambos responden con la misma certeza:
la dignidad no se negocia, se custodia.

II. León XIII: el pastor que vio nacer al trabajador moderno

En la noche más dSu mente tomista, ordenada y luminosa, le permitió leer la historia como un sistema moral.
En Rerum novarum defendió al obrero cuando nadie lo hacía.
Proclamó que el trabajo es acto de persona, no mercancía.
Y abrió el camino de la Doctrina Social de la Iglesia.

San Agustín lo habría reconocido:
«Ama y haz lo que quieras» — porque el amor ordena lo que el poder desordena.

 

III. León XIV: el pastor matemático ante la era algorítmica

 

Formado en matemáticas y ciencias computacionales, León XIV comprende desde dentro la lógica de la IA:
sus límites, sus sesgos, su poder, su fascinación.

Por eso advierte:

«La tecnología no es neutral: toma el rostro de quien la concibe, la financia y la utiliza»
(Magnifica Humanitas, 9)

Su mirada agustiniana le impide absolutizar la técnica.
Su mente matemática le impide demonizarla.
Su corazón pastoral le exige discernirla.

Como Santo Tomás enseñaba:
«La gracia no destruye la naturaleza, sino que la perfecciona».
Así también la técnica: iluminada por la gracia, puede servir al bien.

IV. Dos guardianes ante dos torres

 

León XIII vio la tentación de una Babel industrial:
la idolatría del capital, la uniformidad del trabajo sin alma.

León XIV ve la tentación de una Babel digital:
la reducción del ser humano a datos, la homogeneización algorítmica, el poder privado sin rostro.

Ambos responden con la misma imagen bíblica:
no construir torres que desafían a Dios, sino reconstruir Jerusalén,
donde cada persona tiene un tramo de muralla que custodiar.

V. La sabiduría de los Padres que los sostienen

 

San Agustín

«Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti».
Ambos Papas ven que la técnica —industrial o digital— no puede calmar esa inquietud.

Santo Tomás de Aquino

«La persona es lo más perfecto de toda la naturaleza».
Ambos Papas recuerdan que ninguna máquina puede superar la grandeza de un corazón humano.

VI. Oración final

 

Señor Jesucristo,
que en cada época suscitas pastores capaces de leer los signos de los tiempos,
te damos gracias por León XIII y León XIV,
guardianes de la dignidad humana
ante las revoluciones que quisieron reducir al hombre
a fuerza de trabajo o a dato calculable.

Concédenos, como ellos,
la valentía de discernir,
la sabiduría de custodiar,
y la ternura de servir.

Haznos constructores de Jerusalén,
no arquitectos de Babel.
Amén.