Estimados amigos:
Quiero compartir con ustedes el mensaje que descubrí al fijar mi atención en la acuarela con que Beatriz encabeza el escrito sobre su padre.
La chica representa la persona humana que se desenvuelve rodeada de exuberancia y belleza en un mundo lleno de color y promesas.
En ese mundo se ocultan tres lobos feroces y se oye el grito de angustia de un fantasma de mal augurio. El grito se debe al anticipado ataque contra la chica de los lobos traicioneros.
El primer lobo ataca el carácter de la chica; en particular, su voluntad y su libertad.
Rubén Darío, en su poema, Los Motivos del Lobo, llama a este lobo: «rudo y torvo animal, bestia temerosa, de sangre y de robo. . . el lobo de Gubbio, el terrible lobo». Sin embargo, este lobo es relativamente fácil de domesticar: El varón que tiene corazón de lis, lo domesticó, lo hizo hermano lobo. Francisco de Asís contaba con armas poderosas, que la chica podría tener: las virtudes teologales (Fe, esperanza y caridad) y las cardinales (Prudencia, justicia, fortaleza y templanza). Rubén, en cambio, confiesa haber sido derrotado por el lobo: «Déjame en el monte, déjame en el risco, déjame existir en mi libertad; vete a tu convento, hermano Francisco,sigue tu camino y tu santidad».
Contra los otros dos lobos feroces, que atacan las potencias de la mente y del cuerpo, la chica no tiene defensa alguna. La medicina puede ganar un poco de tiempo, pero finalmente los lobos triunfan. El triunfo de los lobos (La muerte), puede convertirse en victoria para la chica, si habiendo ella domesticado el primer lobo, como Francisco de Asís, está en buenas relaciones con la omnipotencia de Dios.
Gracias, Beatriz, por la bien lograda acuarela, inquietante y bella a la vez. La impotencia de la chica ante el rudo y torvo animal (Alzheimer) es gráfica y penetrante.
Que el año 2021 sea de triunfo para todos.
José Aburto
December 28, 2020