In Memorian Al Doctor y Profesor Juan Bautista Arrien

Estación 1: Invocación – Silencio como origen

En el umbral de toda escucha, el silencio nos convoca a la presencia. Cada pausa es un espacio donde nace la nada fecunda. Abre tus sentidos: lo no dicho ya vibra.

 

Estación 2: Meditación I – Memoria herida

La memoria duele y sana a la vez. Cada eco del ayer nos devuelve a lo amado y perdido. Escucha el susurro que habita en el recuerdo.

 

Estación 3: Meditación II – Exilio y resistencia

El exilio rompe raíces pero cultiva alas interiores. En el crisol del desarraigo se forja la dignidad. Que cada nota sea un estandarte de libertad.

Estación 4: Meditación III – Luz en la oscuridad

En la noche más densa nace la chispa divina. La ternura de lo diminuto revela horizontes infinitos. Deja que la luz interna te guíe.

 

Estación 5: Meditación IV – Reconciliación

La reconciliación florece donde el rencor se rinde. En el eco de la belleza hallamos perdón y futuro. Entrega el pasado a la música que sana.

Estación 6: Meditación V – Testimonio

Cada acorde es un testigo del dolor silenciado. La palabra musical alza la voz por quienes no pueden. Que tu escucha sea un acto de justicia.

Estación 7: Meditación VI – Transfiguración

El alma se refleja en la armonía perfecta. Cada repetición es un portal hacia lo eterno. Permite que tu ser se disuelva en el infinito.

Estación 8: Conclusión – Bendición del camino

La esperanza no es un punto final sino el aliento que sostiene el trayecto. Llevamos esta huella sonora como bendición en la marcha.

 

El doctor y profesor Juan Bautista Arríen, representante permanente de la Unesco en Nicaragua, falleció ayer. Personalidades nacionales y la Cancillería de la República lamentaron su partida

  •   Managua, Nicaragua  |
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El doctor y profesor Juan Bautista Arríen, representante permanente de la Unesco en Nicaragua, falleció la noche del sábado a consecuencia de un cáncer. Personalidades nacionales y la Cancillería de la República lamentaron su partida, por considerar que Arríen, con profundos principios humanistas, “fue un entrañable amigo, con grandes cualidades como sacerdote jesuita, educador, rector, doctor en Filosofía y deportista”.

Arríen, de origen vasco, murió a los 83 años de edad en Nicaragua, donde vivió los últimos 58 años de su vida.

«El presidente Daniel Ortega y Rosario Murillo (primera dama), en nombre del pueblo y Gobierno de Nicaragua, lamentan profundamente el sensible fallecimiento», informó la Cancillería.

Arríen, quien fue sacerdote, futbolista en las ligas inferiores del Athletic de Bilbao y rector de la Universidad Centroamericana, UCA, en Nicaragua, se destacó en el país centroamericano como educador de maestros, historiador y analista deportivo.

«Su legado en el campo de la educación es muy basto, no solamente fundó la moderna UCA, encabezó muchísimas tareas en el campo de la formación de maestros y deja su obra escrita que es un legado muy grande», dijo el exministro de Educación Miguel De Castilla, con quien fundó el Instituto de Educación de la UCA (Ideuca).

Arríen falleció de cáncer en Managua, luego de luchar sin éxito por superar la enfermedad en Cuba.

Julio Cesar Teran
11 de Agosto de 2014

Juan Bautista Arríen y el Padre Esteban llegaron juntos como maestríos de la mediana, a la tierna edad de 25 anos. Estos chavalos se hicieron cargo de cuidar a 150 internos que variaban en edad de 11 a 14 anos y lo hicieron muy bien.

Retrospectivamente, es admirable que alguien de 25 años actuara con tanta madurez y responsabilidad. Nosotros lo recordamos no como rector de la UCA, ni como padre de familia ni mucho menos como político.

Obviamente como todos, su conducta fue en algunas ocasiones cuestionable, pero eso fue parte del ser humano y de la transición, me parece muy difícil, de sacerdote Jesuita a laico y padre de familia.

Su ideología obviamente sufrió metamorfosis importantes. En nuestro contacto en el colegio, yo lo recuerdo como entusiasta seguidor de Teilhard De Chardin. De ese punto todos divergimos, unos más conservadores y otros más liberales, política y filosóficamente, pero todos cambiamos.

En este momento yo deseo recordar al maestro que de alguna manera impacto nuestra educación y carácter y que mejor manera de recordarlo que compartir el recuerdo con amigos compañeros del CCA.

Un abrazo fraternal
JCT

Jorge J Cuadra V
11 de Agosto de 2014

Fui en compañía de Francisco Callejas D a los funerales del padre Arríen. Ambos fuimos a rendirle tributo a la persona que conocimos en el CCA sin importarnos lo solitarios que nos íbamos a sentir en la funeraria Don Bosco, que fue en donde estaban expuestos los restos mortales de nuestro querido profesor y amigo.

Efectivamente, no conocíamos a nadie y tuvimos que buscar a la viuda para darle nuestro pésame.

Fue muy grande nuestra decepción al ver la ausencia de los primeros alumnos de Juan B Arríen. Brillaban por su ausencia los antiguos jóvenes que recibimos sus clases de historia. La defenestración de Praga se me quedó tan pegada a mi memoria que para mí decir defenestración de Praga, era decir Padre Arríen.

Fue muy triste la experiencia que Chico y yo vivimos en la vela del hombre que cambió Durango por Managua, el Padre Arríen. Lo que allí brillaba, era la notoria ausencia de todos los que compartimos nuestra adolescencia con el gran maestro y deportista.

Contrario a mi costumbre de no ver a los muertos, esta vez sí vi a este muerto y lo noté muy triste, no sé si por haber abandonado este mundo en el que gozó y sufrió; alabó a Dios y pecó, sino por el abandono de todos aquellos que fuimos la razón de su permanencia sin pausas en este país al que aprendió a amar a través de nosotros.

Estuve allí y créanme, fue muy triste, doblemente triste.

Un abrazo para todos,
Filotete

Simeon Rizo Castellon

Estimado Filotete.
Cuanto me alegro que hayan ido a los funerales de Arríen, como habrás leído en mi correo, el grupo de compañeros que nos reunimos cotidianamente coincidimos en no ir. Las razones las puse previo conversarlas con otros.
Así es que no estuvimos frente al cadáver, porque personalmente creo que hay que consolar a los que quedan ya que por el finado poco se puede hacer, salvo los religiosos que piensan que orar es bueno y sirve para algo. Yo seguí las palabras del Evangelio de Dejad que los muertos entierren a los muertos.
Eso no quiere decir que no reconozca su trabajo con nosotros. Sobre sus acciones después, en la UCA, tengo mi opinión, pero no influye en mi reconocimiento personal.
Por otra parte, acuérdate de la parábola del Sembrador y cada quien cosecha lo que siembra.
Simeón Rizo

Estación Meditativa

Los Dos Leones: Custodios de la Dignidad Humana en Tiempos de Revolución

León XIII (1891) — León XIV (2026)

Antífona inicial

«El misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado»
(Gaudium et spes, 22)

 

I. Dos épocas, un mismo temblor

En 1891, León XIII contempló el mundo desgarrado por la Revolución Industrial: fábricas humeantes, jornadas inhumanas, familias rotas, obreros sin derechos.
En 2026, León XIV contempla otro temblor: la Revolución Algorítmica, donde la inteligencia artificial penetra decisiones, imaginarios y estructuras de poder.

Ambos escuchan el clamor del ser humano amenazado.
Ambos responden con la misma certeza:
la dignidad no se negocia, se custodia.

II. León XIII: el pastor que vio nacer al trabajador moderno

En la noche más dSu mente tomista, ordenada y luminosa, le permitió leer la historia como un sistema moral.
En Rerum novarum defendió al obrero cuando nadie lo hacía.
Proclamó que el trabajo es acto de persona, no mercancía.
Y abrió el camino de la Doctrina Social de la Iglesia.

San Agustín lo habría reconocido:
«Ama y haz lo que quieras» — porque el amor ordena lo que el poder desordena.

 

III. León XIV: el pastor matemático ante la era algorítmica

 

Formado en matemáticas y ciencias computacionales, León XIV comprende desde dentro la lógica de la IA:
sus límites, sus sesgos, su poder, su fascinación.

Por eso advierte:

«La tecnología no es neutral: toma el rostro de quien la concibe, la financia y la utiliza»
(Magnifica Humanitas, 9)

Su mirada agustiniana le impide absolutizar la técnica.
Su mente matemática le impide demonizarla.
Su corazón pastoral le exige discernirla.

Como Santo Tomás enseñaba:
«La gracia no destruye la naturaleza, sino que la perfecciona».
Así también la técnica: iluminada por la gracia, puede servir al bien.

IV. Dos guardianes ante dos torres

 

León XIII vio la tentación de una Babel industrial:
la idolatría del capital, la uniformidad del trabajo sin alma.

León XIV ve la tentación de una Babel digital:
la reducción del ser humano a datos, la homogeneización algorítmica, el poder privado sin rostro.

Ambos responden con la misma imagen bíblica:
no construir torres que desafían a Dios, sino reconstruir Jerusalén,
donde cada persona tiene un tramo de muralla que custodiar.

V. La sabiduría de los Padres que los sostienen

 

San Agustín

«Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti».
Ambos Papas ven que la técnica —industrial o digital— no puede calmar esa inquietud.

Santo Tomás de Aquino

«La persona es lo más perfecto de toda la naturaleza».
Ambos Papas recuerdan que ninguna máquina puede superar la grandeza de un corazón humano.

VI. Oración final

 

Señor Jesucristo,
que en cada época suscitas pastores capaces de leer los signos de los tiempos,
te damos gracias por León XIII y León XIV,
guardianes de la dignidad humana
ante las revoluciones que quisieron reducir al hombre
a fuerza de trabajo o a dato calculable.

Concédenos, como ellos,
la valentía de discernir,
la sabiduría de custodiar,
y la ternura de servir.

Haznos constructores de Jerusalén,
no arquitectos de Babel.
Amén.