Bienaventurados los que tienen
puro el corazón
porque ellos verán a Dios
Mateo 5: 5-8
Aunque de diferente geografía, Armando Calonje de (Nicaragua) y yo de Bolivia, hubimos de coincidir tanto en la actividad laboral como el apego a la buena lectura y a la producción literaria, tan bien cultivada por Armando, lo que en la suma de las afinidades se diera como una relación de amistad sincera y claro entendimiento del significado real del concepto de “ser amigo”
Armando Calonje, inicio su andar en los Estados Unidos con una excelente formación académica en la Universidad de Luisiana y sentó sus reales, con el cotidiano trabajo de superarse con una maestría en la Universidad George Washington, y luego su paso por la diplomacia. Formó una ejemplar familia contrayendo matrimonio con Silvia Cervino, su leal compañera… ambos optando por el exilio voluntario… él lejos de su entrañable Nicaragua y ella, como expresión de la fortaleza caribeña, participó del doloroso experimento político, desgarrador de la unión familiar. Silvia fue una más de las niñas cubanas que emigraron a los Estados Unidos en la Operación Peter Pan
Armando recaló en los entresijos de las relaciones internacionales, primero como primer secretario de la Misión de Nicaragua ante la Casa Blanca. Su experiencia profesional en las relaciones internacionales le permitió cobijarse, luego, en los aleros la Secretaría General de la Organización de los Estados Americanos, donde presto su asistencia y capacidad profesional, con claro reconocimiento por parte de muchas administraciones del Órgano Regional, por su entrega y eficiencia laboral…Toda una vida al servicio de los intereses y proyectos del Sistema Interamericano.
Tuvo una multifacética personalidad, al margen de su cotidiano esfuerzo por servir a la Administración de la OEA como excelente profesional: en los Departamentos de Recursos Humanos y luego en el de Recursos Materiales, todo ello por 25 años de servicio continua.
En todo ese tiempo, y luego de su retiro, se volcó al cultivo de las letras tal cual fuese la inclinación de su coterráneo el gran Rubén Darío. Armando deleitó a sus lectores con ensayos y cuentos cortos, todos ellos con sabor a su terruño, rescatando viejas tradiciones y experiencias pueblerinas de su natural hábitat en Granada, tal como se dijese, al presente, con un realismo mágico y con sabor nuestro. En su vasta producción literaria tuvieron mucho éxito dos de sus libros “Tales along the way” y “Yearning”, amén de otros escritos, concebidos como pequeños relatos
La muerte tan frágil, pero siempre presente, no es solo un detalle del vivir, es sobre todo poder aceptarla. En el caso de la apartida del amigo queremos identificar y resaltar sus valores, sus acciones y sus cometidos, con lo que se logra poner en relieve el significad que tuvo el ausente en vida, y al hacerle así es propio expresar un sentido homenaje, con ello hacemos justicia al mencionar sus mérito, su agradable personalidad y el trato humano que siempre dispensó, lo conocieron y gozaron de su grandeza de alma y corazón puro.
Sin duda alguna, la mayor fidelidad a la amistad no es la alabanza es solo reconocer en el amigo sus méritos, señalando sus logros y dejar por sentado las enseñanzas que no dejó al ser un ejemplo de un bien vivir, su entrega a su familia, a su entorno laboral y a sus amigos
Escribo desde la trinchera de la memoria, pero sobre todo desde el fondo de mis sentimientos para quien supo privilegiarme con su amistad
Paz en su tumba, para el querido y entrañable amigo
Enero 2025
Alberto Quiroga G.