Gilberto 2 agosto 1959, le recordamos

Estación 1: Invocación – Silencio como origen

En el umbral de toda escucha, el silencio nos convoca a la presencia. Cada pausa es un espacio donde nace la nada fecunda. Abre tus sentidos: lo no dicho ya vibra.

 

Estación 2: Meditación I – Memoria herida

La memoria duele y sana a la vez. Cada eco del ayer nos devuelve a lo amado y perdido. Escucha el susurro que habita en el recuerdo.

 

Estación 3: Meditación II – Exilio y resistencia

El exilio rompe raíces pero cultiva alas interiores. En el crisol del desarraigo se forja la dignidad. Que cada nota sea un estandarte de libertad.

Estación 4: Meditación III – Luz en la oscuridad

En la noche más densa nace la chispa divina. La ternura de lo diminuto revela horizontes infinitos. Deja que la luz interna te guíe.

 

Estación 5: Meditación IV – Reconciliación

La reconciliación florece donde el rencor se rinde. En el eco de la belleza hallamos perdón y futuro. Entrega el pasado a la música que sana.

Estación 6: Meditación V – Testimonio

Cada acorde es un testigo del dolor silenciado. La palabra musical alza la voz por quienes no pueden. Que tu escucha sea un acto de justicia.

Estación 7: Meditación VI – Transfiguración

El alma se refleja en la armonía perfecta. Cada repetición es un portal hacia lo eterno. Permite que tu ser se disuelva en el infinito.

Estación 8: Conclusión – Bendición del camino

La esperanza no es un punto final sino el aliento que sostiene el trayecto. Llevamos esta huella sonora como bendición en la marcha.

 

Rony prado

26 Febrero 2019

De: «René Gutiérrez Cortés»

Para: «Rony Prado Hernández»

Peñita, envío narración de la muerte de Gilberto, un domingo 2 de Agosto de 1959.Ese domingo a la salida de misa de 9 am, vi a Gilberto. Le pregunté a que hora se iría al Colegio, ya que nos tocaba regresar ese Día, me dijo «hasta mañana» diciéndole yo también me iré hasta mañana. Conversando con mi amigo, ing. René Gutiérrez, me comentó que el había visto como sucedio la muerte de Gilberto,por eso ese relato.Te envío relato para que lo des a conocer.
Saludos
Hola Rony: Tal como me lo solicitaste, te adjunto relato del asesinato de Gilberto Robelo Pereira, el cual tuve la pena de presenciar.
Sentite en libertad de solicitar las aclaraciones y ampliaciones que creas necesario.
El relato adjunto proviene de mis recuerdos, hasta donde mejor lo tengo presente. Saludos. RGC

GILBERTO ROBELO PEREIRA

No lo conocí personalmente. Pero presencié su asesinato allá a finales de la Década de los Cincuenta. Concretamente en 1959. Estaban en pleno apogeo las Fiesta de Santo Domingo del mencionado Año, que se celebraban cada año con alegre Kermese del 1ro al 10 de Agosto en un alegre y concurrido kiosco que instalaban los Jesuita en el Atrio, en el costado Sur de la Iglesia del mismo nombre. Yo era asiduo visitante del kiosko por esa época, donde me entretenía con una eterna Coca Cola que no terminaba de consumir, algunas veces con algunos compañeros míos del IPM, y otras yo solo.

La razón de esa eternidad era que frente al Kiosko vivía una muchacha del Colegio La Asunción, de quien aunque quizás, ligeramente mayor que yo, vivía platónicamente prendado de ella. Gloria Amaya era su nombre.

La conocí porque por esa época ella visitaba mi casa, donde mi Mamá tenía un pequeña Miscelánea que mi Papá le había montado. La Giralda se llamaba la miscelánea, porque mi Papá era muy aficionado a los lugares españoles muy famosos y ese es el nombre de la conocidísima torre que existe hasta nuestros días en la Ciudad de Sevilla. Gloria llegaba con regularidad a la Giralda a comprar pliegos de Papel Glassine (papel encerado) en el que hasta hoy en día se envuelven las Lecheburras y que en esa época también fabricaban en casa de Gloria.

Ese año en fecha no determinada del mes de Agosto, me encontraba en el Kiosko del Atrio de Santo Domingo, con mi eterna Coca Cola, frente a la casa de Gloria, observando que en ese momento la visitaba un joven, quizás de mi edad, que mantenía platica animada con ella. El se sentaba en una silla colocada en la propia acera al pie de la puerta, mirando hacia el Oeste, y Gloria en el borde de grada de piso de la puerta dentro de su casa, mirando hacia el Atrio de la Iglesia. La noche temprana transcurría con tranquilidad como a las 9:00 pm, cuando de pronto se suscita un altercado entre muchachos de aspecto vagabundo (hoy diríamos de aspecto pandillero) y se desata una guerra a sandillazos (cáscaras de sandía) entre los dos grupos. La guerra transcurría en la calle entre el costado Sur de la Iglesia y la casa donde vivía Gloria. Muy pronto la guerra se sale de control y se vuelve amenazante para los visitantes de la Kermese y los vecinos de la cuadra donde vivía Gloria, donde también se encontraba de visita Gilberto.

De pronto se aparece una patrulla de la GN, destacada en el Cuartel “La Defensa” (Deposito Autorizado de Venta de Armas y Municiones), media cuadra al Oeste del Parquecito frente a la Iglesia. La patrulla llega amenazante, blandiendo sus “clavas” y con sus fuiles Garand apuntando a la multitud. Entre cascarazos de sandia e insultos la GN persigue a los pendencieros que se encontraban sobre la calle del costado Sur de la Iglesia, propiamente frente a la casa de Gloria.

De pronto suena un disparo de Garand y cae Gilberto, quien nada tenía que ver con el bochinche y mas bien trataba de evitar un “sandillazo”. Gloria salta aterrada gritando descontroladamente y hasta donde pude apreciar salpicada de sangre. No pude precisar que ocurrió después, pues yo también corrí y no paré hasta llegar a mi casa en la Calle 15 de Septiembre, a unas tres cuadras de la Iglesia.

Hasta aquí el relato de lo que yo presencié. Después, lo que se conoce es lo que apareció en las crónicas periodísticas.

Varios años después tuve amistad con Marta Rita Robelo Pereira, hermana de Gilberto, quien me comentó que su Mamá Doña Margarita Pereira recibía con alguna frecuencia noticias del mismo suceso, en diferentes versiones, de personas que aseguraban haber sido testigos presenciales y que ya no quería seguir escuchando. Muy comprensiblemente.

Marta y su Hermano eran primos hermanos de Emilio Pereira Alegría (Ex Ministro de Hacienda de Dña Violeta)y sus hermanos. También tenía una hermana, Rosa Maria, que se casó después con Bayardo Ruiz (Mueblería Ruiz), quien también fue mi compañero por algunos años en el IPM.

El Relato y Eventos que siguen, fueron presenciados personalmente por el suscrito. Managua, 25 de Febrero 2019 René Gutiérrez Cortés
GUTIERREZ LAU ASOCIADOS Ingenieros Consultores
Quinta Isabela, Costado Norte Enitel Jardines de Veracruz

Estación Meditativa

Los Dos Leones: Custodios de la Dignidad Humana en Tiempos de Revolución

León XIII (1891) — León XIV (2026)

Antífona inicial

«El misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado»
(Gaudium et spes, 22)

 

I. Dos épocas, un mismo temblor

En 1891, León XIII contempló el mundo desgarrado por la Revolución Industrial: fábricas humeantes, jornadas inhumanas, familias rotas, obreros sin derechos.
En 2026, León XIV contempla otro temblor: la Revolución Algorítmica, donde la inteligencia artificial penetra decisiones, imaginarios y estructuras de poder.

Ambos escuchan el clamor del ser humano amenazado.
Ambos responden con la misma certeza:
la dignidad no se negocia, se custodia.

II. León XIII: el pastor que vio nacer al trabajador moderno

En la noche más dSu mente tomista, ordenada y luminosa, le permitió leer la historia como un sistema moral.
En Rerum novarum defendió al obrero cuando nadie lo hacía.
Proclamó que el trabajo es acto de persona, no mercancía.
Y abrió el camino de la Doctrina Social de la Iglesia.

San Agustín lo habría reconocido:
«Ama y haz lo que quieras» — porque el amor ordena lo que el poder desordena.

 

III. León XIV: el pastor matemático ante la era algorítmica

 

Formado en matemáticas y ciencias computacionales, León XIV comprende desde dentro la lógica de la IA:
sus límites, sus sesgos, su poder, su fascinación.

Por eso advierte:

«La tecnología no es neutral: toma el rostro de quien la concibe, la financia y la utiliza»
(Magnifica Humanitas, 9)

Su mirada agustiniana le impide absolutizar la técnica.
Su mente matemática le impide demonizarla.
Su corazón pastoral le exige discernirla.

Como Santo Tomás enseñaba:
«La gracia no destruye la naturaleza, sino que la perfecciona».
Así también la técnica: iluminada por la gracia, puede servir al bien.

IV. Dos guardianes ante dos torres

 

León XIII vio la tentación de una Babel industrial:
la idolatría del capital, la uniformidad del trabajo sin alma.

León XIV ve la tentación de una Babel digital:
la reducción del ser humano a datos, la homogeneización algorítmica, el poder privado sin rostro.

Ambos responden con la misma imagen bíblica:
no construir torres que desafían a Dios, sino reconstruir Jerusalén,
donde cada persona tiene un tramo de muralla que custodiar.

V. La sabiduría de los Padres que los sostienen

 

San Agustín

«Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti».
Ambos Papas ven que la técnica —industrial o digital— no puede calmar esa inquietud.

Santo Tomás de Aquino

«La persona es lo más perfecto de toda la naturaleza».
Ambos Papas recuerdan que ninguna máquina puede superar la grandeza de un corazón humano.

VI. Oración final

 

Señor Jesucristo,
que en cada época suscitas pastores capaces de leer los signos de los tiempos,
te damos gracias por León XIII y León XIV,
guardianes de la dignidad humana
ante las revoluciones que quisieron reducir al hombre
a fuerza de trabajo o a dato calculable.

Concédenos, como ellos,
la valentía de discernir,
la sabiduría de custodiar,
y la ternura de servir.

Haznos constructores de Jerusalén,
no arquitectos de Babel.
Amén.