Homenaje al CCA por sus 100 años de servicio

Estación 1: Invocación – Silencio como origen

En el umbral de toda escucha, el silencio nos convoca a la presencia. Cada pausa es un espacio donde nace la nada fecunda. Abre tus sentidos: lo no dicho ya vibra.

 

Estación 2: Meditación I – Memoria herida

La memoria duele y sana a la vez. Cada eco del ayer nos devuelve a lo amado y perdido. Escucha el susurro que habita en el recuerdo.

 

Estación 3: Meditación II – Exilio y resistencia

El exilio rompe raíces pero cultiva alas interiores. En el crisol del desarraigo se forja la dignidad. Que cada nota sea un estandarte de libertad.

Estación 4: Meditación III – Luz en la oscuridad

En la noche más densa nace la chispa divina. La ternura de lo diminuto revela horizontes infinitos. Deja que la luz interna te guíe.

 

Estación 5: Meditación IV – Reconciliación

La reconciliación florece donde el rencor se rinde. En el eco de la belleza hallamos perdón y futuro. Entrega el pasado a la música que sana.

Estación 6: Meditación V – Testimonio

Cada acorde es un testigo del dolor silenciado. La palabra musical alza la voz por quienes no pueden. Que tu escucha sea un acto de justicia.

Estación 7: Meditación VI – Transfiguración

El alma se refleja en la armonía perfecta. Cada repetición es un portal hacia lo eterno. Permite que tu ser se disuelva en el infinito.

Estación 8: Conclusión – Bendición del camino

La esperanza no es un punto final sino el aliento que sostiene el trayecto. Llevamos esta huella sonora como bendición en la marcha.

 
El 25 de agosto del 2016, la Asamblea Nacional realizó una Sesión especial en conmemoración del “Centenario de labor educativa del Colegio Centro América”, le otorgó al colegio la Medalla de Honor en Oro, subrayando el beneficio que para el país ha tenido la fundación y presencia del Colegio Centroamérica a lo largo de sus cien años.
y hoy 26 de Agosto en El Nuevo Diario:
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Foto por: Henry Padilla
EL CCA recibió la medalla de honor al mérito.
26 de Agosto 2016

La Asamblea celebró una sesión especial para entregar este reconocimiento

 José Espinoza

El Colegio Centro América (CCA) recibió  ayer la medalla de Honor al Mérito de la Asamblea Nacional.

Esta institución ha bachillerado a unos 6,000 estudiantes  durante sus 100 años de servicios académicos.

“En estos 100 años han pasado por nuestras aulas cerca de 6,000 bachilleres", dijo ayer en su discurso en el plenario de la Asamblea el rector del CCA, José Domingo Cuesta S.J., antes de recibir la Medalla de Honor como representante de esta institución académica.

La Asamblea celebró una sesión especial para entregar este reconocimiento. El primero de septiembre el Colegio Centro América cumple 100 años de  trabajo académico.

Cuestas indicó que “el  uno de septiembre de 1916 se inaugura la escuela (en Granada), dos año más tarde (se da) la construcción del nuevo edificio del colegio, las primeras clases se iniciaron con 28 alumnos, y el primer niño matriculado fue José Coronel Urtecho, quien posteriormente se convertiría en una gloria de la literatura y poesía de Nicaragua”.

En 1920 inició el curso escolar del CCA con un internado solo para hombres. En 1967, el Colegio se traslada de Granada a Managua, y en 1982, “por vez primera, ingresan mujeres y se inicia la educación mixta", dijo Cuestas.

Dos exalumnos y actuales diputados en la Asamblea Nacional se dirigieron al plenario de la Asamblea durante la sesión especial, estos fueron Alfredo Gutiérrez, diputado del PLI, y Edwin Castro, jefe de la bancada sandinista.

Iris Montenegro, presidenta  por la ley de la Junta Directiva de la Asamblea, entregó la medalla al rector e indicó que  “también es un homenaje para los más de 50 jesuitas sepultados en el país, que con su labor educativa mostraron gran amor para Nicaragua”.

El coro del CCA y su grupo de danza destacaron durante la  sesión especial de la Asamblea con presentaciones culturales. La ceremonia fue clausurada después de interpretarse el himno del Colegio Centro América.

Estación Meditativa

Los Dos Leones: Custodios de la Dignidad Humana en Tiempos de Revolución

León XIII (1891) — León XIV (2026)

Antífona inicial

«El misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado»
(Gaudium et spes, 22)

 

I. Dos épocas, un mismo temblor

En 1891, León XIII contempló el mundo desgarrado por la Revolución Industrial: fábricas humeantes, jornadas inhumanas, familias rotas, obreros sin derechos.
En 2026, León XIV contempla otro temblor: la Revolución Algorítmica, donde la inteligencia artificial penetra decisiones, imaginarios y estructuras de poder.

Ambos escuchan el clamor del ser humano amenazado.
Ambos responden con la misma certeza:
la dignidad no se negocia, se custodia.

II. León XIII: el pastor que vio nacer al trabajador moderno

En la noche más dSu mente tomista, ordenada y luminosa, le permitió leer la historia como un sistema moral.
En Rerum novarum defendió al obrero cuando nadie lo hacía.
Proclamó que el trabajo es acto de persona, no mercancía.
Y abrió el camino de la Doctrina Social de la Iglesia.

San Agustín lo habría reconocido:
«Ama y haz lo que quieras» — porque el amor ordena lo que el poder desordena.

 

III. León XIV: el pastor matemático ante la era algorítmica

 

Formado en matemáticas y ciencias computacionales, León XIV comprende desde dentro la lógica de la IA:
sus límites, sus sesgos, su poder, su fascinación.

Por eso advierte:

«La tecnología no es neutral: toma el rostro de quien la concibe, la financia y la utiliza»
(Magnifica Humanitas, 9)

Su mirada agustiniana le impide absolutizar la técnica.
Su mente matemática le impide demonizarla.
Su corazón pastoral le exige discernirla.

Como Santo Tomás enseñaba:
«La gracia no destruye la naturaleza, sino que la perfecciona».
Así también la técnica: iluminada por la gracia, puede servir al bien.

IV. Dos guardianes ante dos torres

 

León XIII vio la tentación de una Babel industrial:
la idolatría del capital, la uniformidad del trabajo sin alma.

León XIV ve la tentación de una Babel digital:
la reducción del ser humano a datos, la homogeneización algorítmica, el poder privado sin rostro.

Ambos responden con la misma imagen bíblica:
no construir torres que desafían a Dios, sino reconstruir Jerusalén,
donde cada persona tiene un tramo de muralla que custodiar.

V. La sabiduría de los Padres que los sostienen

 

San Agustín

«Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti».
Ambos Papas ven que la técnica —industrial o digital— no puede calmar esa inquietud.

Santo Tomás de Aquino

«La persona es lo más perfecto de toda la naturaleza».
Ambos Papas recuerdan que ninguna máquina puede superar la grandeza de un corazón humano.

VI. Oración final

 

Señor Jesucristo,
que en cada época suscitas pastores capaces de leer los signos de los tiempos,
te damos gracias por León XIII y León XIV,
guardianes de la dignidad humana
ante las revoluciones que quisieron reducir al hombre
a fuerza de trabajo o a dato calculable.

Concédenos, como ellos,
la valentía de discernir,
la sabiduría de custodiar,
y la ternura de servir.

Haznos constructores de Jerusalén,
no arquitectos de Babel.
Amén.